Según informes estadísticos, para el año 2030 una de cada tres personas europeas tendrá más de 65 años. Para poder mantener un envejecimiento saludable, la investigadora y profesora de geriatría Heike Bischoff-Ferrari de la Universidad de Zúrich (Suiza), examinó los efectos de medidas simples en la salud de adultos sanos de 70 años o más. Los resultados iniciales sugirieron que la vitamina D, los ácidos grasos omega-3 y los ejercicios de entrenamiento de fuerza, no mejoraron significativamente la salud ósea, la función de las piernas y la memoria. A la postre, si se objetivó que ciertos grupos de personas, se beneficiaron de estas medidas al conseguir poder evitar ciertos tipos de infecciones.
El estudio Vital llevado en USA en el año 2023, determinó que la administración de Vitamina D y de ácidos grasos omega-3, no redujeron el riesgo de desarrollar cáncer ni enfermedades cardiovasculares tanto en hombres como mujeres en edades comprendidas entre 50 y 60 años. Por otro lado, el estudio europeo Do-Health, investigó los efectos de estos suplementos sobre el envejecimiento.
Dicho proyecto, financiado con fondos europeos, fue dirigido por Heike A. Bischoff-Ferrari, profesora de medicina geriátrica e investigación sobre el envejecimiento en la Universidad de Zúrich, directora de la clínica del Hospital Universitario de Zúrich y médico principal de la clínica universitaria de geriatría de los hospitales Waid y Triemli, en Zurich.
Los primeros hallazgos del ensayo clínico de tres años de duración publicado por el equipo internacional de investigadores, no encontraron efectos sobre la función en las extremidades inferiores, la memoria o la incidencia de fracturas óseas. Sin embargo, los hallazgos del estudio sugirieron que, en comparación con el grupo de control, algunos subgrupos experimentaron mayores beneficios de la suplementación con vitamina D y omega-3 cuando se trató de reducir las tasas de infección y de presión arterial sistólica.
En el estudio, los investigadores reclutaron a 2.157 hombres y mujeres relativamente sanos de 70 años o más que vivían en sus domicilios y no tenían afecciones preexistentes significativas. Aproximadamente la mitad de los participantes procedía de Suiza, seguido de Austria, Alemania, Francia y Portugal. Fueron asignados al azar en ocho grupos y sin recibir ninguna, una, dos o las tres siguientes intervenciones: suplementación de ácidos grasos omega-3 (1 gramo / día), suplementación de vitamina D (2000 UI / día) y / o un simple programa de ejercicios en casa. Ni los centros del ensayo, ni los participantes, sabían en qué grupo se encontraban. A los grupos de control se les administraron placebos y se realizaron ejercicios de control centrados en la flexibilidad articular.
En cada uno de los tres años del estudio, los siete centros de prueba europeos llevaron a cabo visitas integrales de un día completo para observar la salud y las funciones de los participantes, mientras que también llevaron a cabo extensas encuestas por teléfono cada tres meses. Los investigadores examinaron por ejemplo, la densidad ósea y muscular, la presión arterial, las funciones de la memoria, la velocidad de la marcha y biomarcadores importantes. Además, registraron hechos como nuevas enfermedades, infecciones, caídas, visitas al médico y estancias hospitalarias.
Los hallazgos sugirieron que la suplementación de vitamina D y omega-3 en adultos de 70 años o más que llevaron un estilo de vida activo y no tuvieron condiciones preexistentes, no obtuvieron ningún beneficio en lo que respecta a la salud ósea, la memoria y la función muscular. Sin embargo, se objetivaron efectos sobre las infecciones, como el Covid-19. De este modo, los omega-3 redujeron el riesgo de infecciones en un 11% en total. Particularmente, para las infecciones de las vías respiratorias superiores (10%) y del tracto urinario (62%). Mientras que la vitamina D, redujo la presión arterial sistólica en los hombres en 2.5 mmHg y el riesgo de infecciones en participantes más jóvenes (70 a 74 años) en un 16%.
En resumen y dada la alta seguridad y los bajos costos de estos suplementos, así como la alta mortalidad asociada con las infecciones en los adultos mayores, estos hallazgos fueron muy relevantes para la salud de la población en general. Paralelamente, los efectos específicos que generó la vitamina D sobre la reducción de la presión arterial sistólica, también justifican investigaciones adicionales.
Los investigadores atribuyeron la falta de efecto sobre la salud ósea, la función muscular y la memoria, a la salud relativamente buena de los participantes del estudio, la mayoría de los cuales hacía ejercicio con regularidad. Además, aproximadamente la mitad de los participantes eran los llamados ancianos sanos, sin afecciones preexistentes o insuficiencia de vitamina D. Junto a la suplementación prescrita por el estudio, también se les permitió tomar 800 UI de vitamina D al día.
Por lo tanto, los resultados no contradicen la recomendación actual de la Oficina Federal de Salud Pública sobre los suplementos de vitamina D y la prevención de caídas para las personas mayores, ni los efectos preventivos probados de los programas de ejercicio. El equipo del estudio aun se encuentra a la espera de los resultados de las intervenciones de Do-Health en lo que respecta a la prevención del cáncer, los niveles de colesterol, las enfermedades cardiovasculares, las caídas, la fragilidad y los costos de salud. De modo que entonces, se podrá evaluar completamente el papel de la suplementación en geriatría preventiva.
Artículo extraído del periódico Deia.