La terapia manual (TM) es un tipo de terapia pasiva aplicado por un fisioterapeuta experto que va destinado a movilizar diferentes estructuras del sistema corporal, y que comporta una mejora no solo en el movimiento por la falta de este debido a una lesión, o por enfermedades del sistema musculoesquelético; sino también produciendo unos beneficios importantes frente al dolor con resultados iguales o mejores que en la administración de ciertos medicamentos.
Este tipo de terapia, basado en estudios científicos comparados y mediante la utilización del razonamiento clínico, se desarrolla desde una perspectiva multidimensional en el abordaje del dolor del paciente, produciendo mejoras de alto impacto en los resultados clínicos. Los beneficios no son solo a nivel biomecánico, liberando la restricción del movimiento sino como se ha comentado; los beneficios son multidimensionales como efectos positivos en el plano neurológico, psicológico y social.
Estos aspectos sobre los cuales la TM tiene sus efectos positivos, han sido estudiados y se siguen incluyendo en numerosos estudios dentro del ámbito del dolor, evidenciándose con plausibilidad biológica, las mejoras en los procesos dolorosos de los pacientes y en los aspectos biopsicosociales que acompañan a todo tipo de dolor. Esta evidencia asegura su eficacia y refuerza la necesidad de estudio e inclusión de la TM dentro del marco terapéutico al que se someten los pacientes con dolor, siendo así la punta de lanza para seguir estudiando en la comprensión de los mecanismos que subyacen en la efectividad del abordaje del fisioterapeuta en el dolor mediante la aplicación de la TM.
Por tanto, la TM es un tratamiento eficaz que mejora y contribuye a la recuperación de capacidades funcionales del paciente. Este abordaje se ubica dentro de un contexto multidimensional, donde diferentes profesionales han de trabajar conjuntamente en la aplicación de los métodos más novedosos y demostrados científicamente como los mejores para los casos específicos en las cuales se ha de aplicar la TM.
La TM viene acompañada de farmacología en los casos agudos en los que se requiere, pero sin olvidar la enorme importancia que demuestra de forma evidenciada en numerosos estudios, del uso y aplicación de la TM conjunta a la educación del paciente y de la prescripción de ejercicio terapéutico individualizado para cada caso específicamente. Este dato es importante ya que se ha demostrado como la TM muestra resultados inferiores si se aplica sola. Pero se evidencian mejores resultados cuando esta viene acompañada de educación del paciente y explicación de los mecanismos del dolor, y conjunta a la prescripción de ejercicio terapéutico especifico a la patología y a cada paciente de modo individualizado.
Con individualizado, se quiere hacer mención a que cada paciente es diferente, siente de forma diferente y vive y se desarrolla en un contexto diferente y personal. Por ello, el trabajo conjunto considerando a otros profesionales de la salud en el abordaje del plano nutricional, psicológico y social demuestran una notable mejora en este tipo de pacientes.
En la misma línea, siguiendo con la individualización de cada sujeto, se quiere remarcar la necesidad de estudio en los posibles factores genéticos de la experiencia del dolor, de modo que el avance en el estudio de biomarcadores que subyacen en la experiencia de este en pacientes con dolor complejo; podrán mejorar nuestra visión como profesionales en el abordaje y comprensión del dolor del sujeto que acude a consulta, entendiendo mejor los mecanismos fisiopatológicos que subyacen tanto en el dolor agudo como en el crónico.
Este aspecto es esencial, ya que si vivimos en una época en la que se tiende a tratar cada vez más de modo individualizado al paciente en general; en el plano del paciente con dolor también se evidencia que existen diferencias que refuerzan esta tendencia del tratamiento personalizado de cada individuo, prescribiendo lo que la persona requiere individualmente y no tendiendo a protocolizar los tratamientos como se ha venido llevando a cabo desde hace décadas.
Estamos asistiendo a un cambio de paradigma en la comprensión del paciente con dolor, gracias al avance de la medicina y de la ciencia. Así, tras el mejor entendimiento de los aspectos neurofisiológicos y biopsicosociales en los que se mueve el paciente con dolor, podremos desmedicalizar antes, disminuir la minusvalía que produce el dolor, su padecimiento psicológico, así como sus repercusiones en el ámbito social, familiar y económico que implica la experiencia de dolor de nuestros pacientes.
Artículo extraído de National Library of Medicine.