https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3268359/
En este nuevo artículo, se explica como las señales nociceptivas pueden desencadenar un aumento prolongado, aunque reversible, de la excitabilidad y la eficacia sináptica de las neuronas en las vías nociceptivas centrales: el fenómeno de la sensibilización central.
Esta se manifiesta como hipersensibilidad al dolor, concretamente en forma de alodinia táctil dinámica, hiperalgesia secundaria (puntiforme o por presión), pos-sensaciones y una suma temporal potenciada. Puede provocarse de manera fácil y rápida en voluntarios humanos mediante diversos estímulos experimentales nocivos aplicados a la piel, los músculos o las vísceras; además de generar hipersensibilidad al dolor, provoca cambios secundarios en la actividad cerebral detectables mediante técnicas electrofisiológicas o de imagen.
Los estudios en cohortes clínicas revelan alteraciones en la sensibilidad al dolor que sugieren una contribución significativa de la sensibilización central al fenotipo doloroso en pacientes con fibromialgia, osteoartritis, trastornos musculoesqueléticos con hipersensibilidad generalizada al dolor, cefalea, trastornos de la articulación temporomandibular, dolor dental, dolor neuropático, trastornos de hipersensibilidad al dolor visceral y dolor posquirúrgico.
La comorbilidad de estos síndromes de hipersensibilidad al dolor —que se presentan sin inflamación ni lesión neural evidente—, así como su patrón clínico y respuesta similares a los analgésicos de acción central, podrían reflejar un mecanismo fisiopatológico común basado en la sensibilización central.
Una cuestión importante aún por resolver es si existen individuos con una mayor predisposición hereditaria a desarrollar sensibilización central y si ello conlleva un riesgo elevado tanto de desarrollar cuadros de hipersensibilidad al dolor como de que estos se cronifiquen. El establecimiento de criterios diagnósticos para detectar la sensibilización central facilitará enormemente la caracterización fenotípica de los pacientes, permitiendo seleccionar tratamientos que generen analgesia mediante la normalización de la actividad neuronal central hiperexcitable.
Sin duda, se ha avanzado mucho desde el descubrimiento inicial de la plasticidad sináptica dependiente de la actividad en la médula espinal y la constatación de que dicho fenómeno ocurre en los pacientes, provocando hipersensibilidad al dolor. No obstante, resultará de gran utilidad identificar los factores genéticos y ambientales que contribuyen a la sensibilización central, así como hallar biomarcadores objetivos de la misma; asimismo, será fundamental contar con nuevas opciones terapéuticas para prevenir o mitigar esta forma prevalente y polifacética de plasticidad dolorosa.
En conclusión, el dolor clínico no es simplemente la consecuencia de la «activación» del «sistema del dolor» en la periferia debido a una patología concreta; por el contrario, refleja en gran medida el estado de excitabilidad de los circuitos nociceptivos centrales. La inducción de aumentos en la función sináptica dependientes de la actividad en estos circuitos —desencadenados y mantenidos por señales dinámicas provenientes de los nociceptores— modifica la sensibilidad del sistema del dolor de tal manera que estímulos normalmente inocuos pueden activarlo, y las respuestas perceptivas a estímulos nocivos se ven exageradas, prolongadas y ampliamente difundidas.
Estos cambios sensoriales constituyen la manifestación de la sensibilización central; investigaciones clínicas y de medicina experimental exhaustivas realizadas en las últimas dos décadas han revelado que esta es un componente importante de la hipersensibilidad al dolor que presentan muchos pacientes. Si bien se han logrado avances considerables en la identificación de los mecanismos celulares y moleculares responsables, aún queda mucho por descubrir, particularmente en lo que respecta a qué factores genéticos y ambientales aumentan el riesgo de desarrollar sensibilización central en sistemas específicos, qué desencadena y mantiene exactamente el fenómeno y qué factores determinan su persistencia en ciertos individuos.
No obstante, haber identificado la contribución de la sensibilización central a muchos cuadros de dolor clínico «inexplicables» ha proporcionado tanto una explicación mecanística como una diana terapéutica.