Las patologías relacionadas con la alimentación como pueden ser la obesidad, la diabetes, la intolerancia a la lactosa entre muchas otras, afectan de un modo directo en la propia salud mental de la persona. Encontrándose asociado directamente a los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad como bien expone la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR). Esta asociación, lucha constantemente mediante la promoción de un trabajo conjunto y multidisciplinar dentro del Sistema Nacional de Salud, para poder establecer las bases esenciales en el correcto manejo de los pacientes que padecen este tipo de trastornos.
Para dichos tratamientos, se recomiendan incluir a parte de un plan nutricional individualizado, una intervención psicológica para poder abordar integralmente y de manera multidisciplinar, a la persona con dichos problemas. Así, la obesidad se debe tratar desde un abordaje en el que el nutricionista, el psicólogo y el fisioterapeuta marquen las vías a seguir para el mejor y óptimo resultado de la persona.
La intervención psicológica, permite en estos casos, ayudar a la persona en la comprensión de que factores psicológicos pueden llegar a hacer que se coma de forma inadecuada. Permitiendo modificarlos y pautarlos por medio del profesional nutricionista. También se monitoriza y se promueven los cambios de conducta alimentaria. Donde la actividad física llevada a cabo por la pauta de un fisioterapeuta, permite facilitar la comprensión de dichas conductas humanas, llegando a optimizar las pautas terapéuticas y en consecuencia, los cambios de conducta.
Según la OMS, la obesidad se define como la acumulación anormal o excesiva de grasa pudiendo llegar a ser perjudicial para la salud de las personas que lo padecen. Este factor es de riesgo para que se puedan padecer otro tipo de enfermedades como diferentes tipos de cánceres, enfermedades crónicas, metabólicas como la diabetes, o enfermedades cardiovasculares.
Esta institución internacional alerta de que la obesidad ha alcanzado unas proporciones que pueden ser consideradas epidémicas a nivel mundial. Representando la muerte anual de alrededor de 2,8 millones de personas por estas causas. En el Estado Español, las cifras también son inquietantes. En adultos, la prevalencia de la obesidad se encuentra en torno al 17% mientras que el sobrepeso llegan a cifras que representan el 37%.
En la población por debajo de los 18 años, los datos son más alarmantes, debido a que un 10,3% de los infantes entre los 2 y los 17 años, presentan obesidad y un 28,26% sobrepeso. Con estas cifras, España se sitúa en cuarta posición a nivel europeo en prevalencia de la obesidad en esta franja de edad (MSCBS, 2017).
Artículo extraído del períodico Deia.